Saturday, December 12, 2009

Galeano Ataca mais uma Vez

Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

Eduardo Galeano

1 Somos todos culpables de la ruina del planeta

.La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la
naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.

2 Es verde lo que se pinta de verde

Ahora, los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

3 Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral

Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior. Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.

4 La naturaleza está fuera de nosotros

En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.

Sunday, November 8, 2009

Arnaldo Carrilho escreve sobre a RIOFILME

Walter Benjamin escreveu que o cinema é uma forma de arte que enfrenta o perigo, ameaçado por salteadores à beira da estrada, sua vida sempre por um fio. No caso presente, o inimigo não mais se esconde; é máscara que se descola sem que a toquemos. Aparece-nos logo a face cruel, crudelíssima, a da assimilação pelo Poder Público do que não é de maneira alguma público e comum: as práticas vorazes do neocapitalismo.

A Riofilme foi sendo aos poucos destruídas pela "classe", i.e., os que detinham força política para não aceitar qualquer forma de regulação. As folgas desta não eram defeitos da legislação, mas oportunidades que a maioria não quis compreender, pois a distribuidora podia adaptar-se caso-por-caso, a cada-caso. Para início de conversa, a "classe" ia ao gabinete do Secretário da(s) Cultura(s) para sabotar a magna tarefa da empresa municipal: a distribuição, ou seja, os atos de comércio atacadista do setor audiovisual.

Ato de burrice extrema, de vez que, assim sendo, se beneficiava uns poucos, poria por terra qualquer tentativa de programadas co-produções, finalizações, comercializaçãoes e lançamentos. Apesar de sua Lei, simples e direta, contemplando os espectros municipal, estadual, nacional e internacional, havia algo que incomodava as "lideranças", que preferiam acacianamente os "fomentos" às "distribuições". Em outras palavras: as DOAÇÕES de gaita do Erário Municipal, de mão-beijada, como se a Teta das rubricas orlaçamentárias fossem sugadas na base do ninguém-tasca.

A cobiça e a avidez eram tão visíveis, que achei melhor pedir minha demissão (junho de 2003) e partir para bem longe do Rio e do País, o que representou um tremendo alívio para as ratazanas do Cinema Brasileiro. Para mim, então, representou uma profunda catarse, porque, faz 48 anos, sou homem do CB que o trata com o carinho e a delicadeza que merece, como uma flor em broto. Ou seja, como arte, num País como o nosso obrigatoriamente indutora de conscientização, nunca de alienação. A tal corretora é o Dragão da Maldade destes tempos de mutação antropológica homologada: os filmes inspirados, de maior ou menor grandeza, serão os Santos Guerreiros que lancetarão o monstro.

É obra de paciência, de ver para crer!

Abraços compungidos e solidários à Classe do abaixo-firmado
Arnaldo C. -, com as condolências de todos pelo desaparecimento do Anselmo.

Monday, October 19, 2009

CONFESSO

QUE VI E OUVI



POR FERNANDO BELENS



Cineasta baiano, que participa da Mostra SP 2009 com seu primeiro
longa, Pau Brasil (no elenco, Bertrand Duarte)





O judeu tem o deserto, o povo de santo tem o
resguardo, o cristão tem o pecado, e a imagem na retina está
invertida.



Eu estava no Paraná, no Festival de Cinema, em que
aconteceu um momento que talvez não se repita jamais, o momento-tempo
mágico, entre a exibição do filme “Utopia e Barbárie” e a premiação de
Silvio Tendler como melhor diretor do Festival. Sim eu estava lá, me
perdoem os que não foram.

Havia uma ninfa que preparou o rito: Íttala

Havia Eros e um homem sábio: Cláudio

Havia um condutor de locomotivas: Severo

e uma mulher que não pára: Rosário.

E filmes, muitos filmes e uma tribo de amantes e amigos.

É preciso olhar para o Sul, para a terra das araucárias. Naquele
espaço onde São Paulo desiste e o Rio Grande inexiste, se constrói
algo profundamente delicado, como uma Faca N’água, como um Corisco no
céu diurno.



O FESTIVAL DE CINEMA DO PARANÁ PREMIA

COM O MAIOR VALOR (vírgula), O DIRETOR (ponto).



Eu sabia, acho que quase todos sabiam, que o premio era antes de mil
anos atrás, de Silvio. Não por acordos secretos, arranjos ou
falcatruas. Sabíamos, com o mesmo instinto que leva o cão a saber
nadar, muito antes de conhecer a água. Sabíamos como sabemos que
estamos apaixonados, mesmo que a outra ou outro ainda não saiba.
Sabíamos que poderia e deveria acontecer o ponto mais alto de uma
proposta tão especial, - A VALORIZAÇÃO DO AUTOR-. Aquele era o
Festival onde o Filho de Xangô deveria vencer; vencer por ter moldado
com ferro, fogo e desejo, um filme-painel que jamais será esquecido.
SILVIO VENCEU POR TODOS NÓS: SÍSIFOS-DIRETORES, que carregam até à
mais alta montanha nossas latas de imagens, para na manhã seguinte
vê-las de novo no sopé.

Silvio é nosso Pajé, corpo de ancião e o olhar de criança, ele sabe
que não se ganha sozinho esse jogo duro, de enfrentar o dragão e fazer
prevalecer a delicadeza



Era necessário que também lá estivesse um francês que até tentou falar
em portunhol, uma jovem que lia nas cartas e o sabor de todas as
cores.





SILVIO TENDLER LEVOU DEZENOVE ANOS

PARA REALIZAR “UTOPIA E BARBÁRIE”.



Quando eu ouvi que Silvio ia partir antes da sessão de premiação,
quase que entrei em pânico e perguntei: Mas quem vai receber o prêmio
que todos sabemos, o único que todos sabemos? Ele riu e voltou. Ele
também sabia, precisava completar sua estupenda bruxaria, disfarçada
de tecnologia. Precisava fechar o anel aberto no primeiro dia e que
iluminou todo o festival, pairando sobre Curitiba com a força de um
ancestral. (perdoe-me a rima pobre, mas às vezes a métrica não pode).



Nunca saberemos a totalidade dos signos que formam o corpo de “Utopia
e Barbárie”, o filme é um grande camaleão que a cada aproximação muda
de cor e revela o que não havíamos visto antes e antes, ele é como um
grande painel, tão grande que de longe só podemos ver o conjunto e
perto somente os detalhes; é um filme para várias visitas. Declaro
minha incompetência para naquela sessão, apreender muita coisa além do
êxtase: Estava com a mente iluminada e o coração em frangalhos, com
algo muito maior, que era Íttala, Silvio, o Prêmio, todas as
premonições e um leve bater de asas de borboleta.



Eu vi e vivi aquele momento perfeito, que talvez não volte jamais.

Por isso, falamos e pensamos tanto: “Glauber, Navarro, Pasolini,
Furtado, Santiago, Zapata, Felini, Mia, Amado, Guido, Chiquinho,
Meteorango, Montenegro, Leon, João, Luciano, Misael, Dina, Minotauro,
Lacerda, Brando, Pedro, Ruy e outros tantos, tantos...”



É PRECISO DESAPARELHAR

O OLHAR E VER

O QUE ACONTECE LÁ

NAS TERRAS DO RIO

PARANÁ.



belens

pobre poesia e pura emoção

(Ação!)

bahia, 12.10.09